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lunes, 11 de mayo de 2015

EL TUTOR Y LA FAMILIA

La relación tutor-familia es primordial y fundamental para la educación de los niños, por lo que la labor de las tutorías es muy importante.

En cuanto a las tutorías, pienso que algunos de los objetivos principales que deben tratar son:

·         Intercambiar información sobre el alumno.

·         Aclarar dudas.

·         Resolver conflictos.

·         Analizar el comportamiento de los chicos.

·         Conocer las opiniones, tanto del tutor, como de la familia.

Como he dicho anteriormente, la tutoría es una herramienta esencial, tanto para las familias como para los docentes, ya que ayuda a integrar de forma coherente los ámbitos educativos, escolar y familiar, y favorece la educación de los chicos y chicas.

Generalmente las familias cuando reciben la llamada de la escuela para realizar una visita con el tutor, asocian este hecho a que el niño o la niña, presenta algún problema o dificultad en el aula. Esto lamentablemente se produce en algunos centros, pero no debería de ser así, ya que al igual que se castigan los hechos incorrectos, deben premiarse los positivos, de esta forma mejorará y aumentará la motivación del niño, aspecto muy importante para la educación.

En cuanto a la preparación de la entrevista, es importante que los profesores debieran preparar las tutorías con los padres.

Antes de la entrevista, siempre es necesario que el tutor prepare la entrevista:

·         Informándose sobre la trayectoria del alumno en todas las asignaturas.

·         Conociendo la opinión de los demás profesores acerca del chico, para comunicárselo a las familias.

·         Preparando lo que va a decir y el material de apoyo que va a utilizar (notas, fichas…etc.)

·         Lugar de la entrevista, preferiblemente un lugar tranquilo, cómodo, sin interrupciones y confidencial.

Algunas de las pautas, que debemos seguir, para llevar a cabo una buena entrevista con los padres, son:

1.      Crear un buen clima con los entrevistados y comunicar el tiempo disponible.

2.      Valorar la posibilidad de incluir al alumno en la entrevista.

3.      Extraer características y acciones positivas del alumno y manifestarlas en primer lugar, antes que lo negativo.

4.      Seguir un orden prefijado en la entrevista: escolar, personal, social…etc.

5.      Objetividad sobre el alumno, debemos usar más, los verbos, estar y hacer, antes que usar el verbo ser.

6.      Transmitir confianza y seguridad en lo que se dice y hace.

7.      Tener mentalidad positiva, dar expectativas positivas y promover el cambio.

8.      Transmitir que son colaboradores en la educación delo hijo, no meros transmisores de información, que lo personal y social preocupa tanto como lo meramente académico.

9.      Transmitir empatía: cuando haya malestar y preocupación, ponerse en el lugar de la familia, tenemos que pensar que es normal que los padres estén preocupados por sus hijos.

10.  No hacer alardes de autoridad, cuestionar, evaluar, juzgar o discutir y del mismo modo, no aceptar faltas de respeto o de mala educación, amenazas o críticas injustificadas.

11.  Transmitir sensaciones de confianza en las capacidades de los padres.

12.  Derivar al Orientador cuando el problema sea necesario.

13.  Recoger toda la información posible. Los padres conocen al alumno mejor que nosotros, y pueden darnos información importante, para la mejora del niño.

14.  Ser coherentes: no pedir a los padres que hagan algo para solucionar un problema del alumno si nosotros estamos dispuestos a hacer algo, aunque esto nos suponga más trabajo.



Por último, entre la familia y el centro escolar debe existir una estrecha comunicación, ya que ambos conjuntamente con el grupo de iguales inciden en el proceso educativo del alumno, y únicamente la confluencia de información y orientación sobre la situación familiar y escolar permitirá tener una visión completa de los alumnos.

EL PAPEL DEL MAESTRO EN LA CRISIS DE VALORES

En este contexto de crisis y cambio, se nos hace reflexionar sobre cuál es el papel del maestro y en qué consiste el oficio de enseñar.

Pues bien, en este momento que nos toca vivir, convivir y sobrevivir, el papel del maestro no es otro que formas personas capaces de superar las dificultades reales del futuro. 

Esto significa que ya no hablamos sólo de una crisis económica que afecta a la educación, a los jóvenes y que afectará a los niños, se trata de una CRISIS DE VALORES. La sociedad cambia a una velocidad alarmante, crece, se vuelve más simple o complicada...a todos nos afecta en mayor o en menor medida, pero para ser capaces de superarlo tenemos que ser realistas y reforzar esos valores, que ahora parecen quedar enterrados bajo una montaña de estereotipos y dinero.

El papel que tiene el maestro es fomentar esos valores, no con una asignatura específica, sino constantemente con cada acto, cada palabra y cada ejemplo que damos. Los niños son el reflejo de la sociedad en la que viven, y su educación dentro de la familia y en la escuela influirá en el desarrollo de sus valores y su personalidad en el futuro.

En un mundo lleno de ladrones y pobres, tenemos que ser capaces de transmitir al niño la autonomía suficiente para tomar decisiones, para ser social, para trabajar, para amar...nunca debemos condicionar a un niño, sino darle todas las opciones que existen y educarle en valores, de esta forma conseguiremos futuros jóvenes que sean capaces de luchar, de solucionar problemas y de comportarse. 

El oficio de enseñar no es más fácil ni difícil, ni más ni menos importante, merece que se le respete igual que al resto, pero el respeto hay que ganárselo, y qué mejor forma de hacerlo que demostrando que un enseñante no se rinde, que un enseñante irá más allá del sueldo que le paguen y que siempre será un ejemplo a seguir.

No se trata de que el niño quiera convertirse en lo que nosotros somos, se trata de que sea lo que el quiera ser, dentro del realismo y de la limitación de sus capacidades. Así como la sociedad cambia, todos debemos adaptarnos a los cambios y "terremotos" sociales.

Nuestro oficio es futuro.

miércoles, 29 de abril de 2015

EL SISTEMA EDUCATIVO EN FINLANDIA Y SUS CLAVES PARA EL ÉXITO


El sistema educativo finlandés es uno de los más reconocidos del mundo, sus resultados en los informes PISA muestran el éxito que tiene. Estas son diez de sus claves, que compararemos con el sistema educativo español.

1. Los docentes son profesionales valorados. La educación es una profesión con prestigio y los profesores tienen gran autoridad en la escuela y en la sociedad. El equivalente a Magisterio en Finlandia es una titulación complicada, exigente y larga, que además incluye entrevistas personales, por lo que los maestros son profesionales muy bien preparados y vocacionales.

En España los profesores no gozan de este respeto social, sino que se infravalora y se critica su labor en la escuela. La titulación en España tiene fama de fácil, el que no tiene suficiente nota en selectividad va a magisterio, eso hace que lleguen personas sin vocación y poco cualificadas a los puestos de docencia. Aquí no se hacen entrevistas personales, ni exámenes psicológicos que busquen la excelencia educativa, cualquiera puede ser profesor, pero no maestro.

2. La educación es gratuita y, por lo tanto, accesible a todos. El sistema educativo público establece que la educación es obligatoria y gratuita entre los 7 y los 16 años y debe ser impartida por centros públicos. Tampoco se paga por los libros ni por el material escolar, y todos los niños reciben una comida caliente al día en el colegio, también gratuita. En el caso de que el niño viva a más de 5 kilómetros del centro escolar, el municipio debe organizar y pagar el transporte.

Otra de las pegas en España es el coste educativo, la cantidad de dinero que gastan las familias al año por cada niño es muy superior al gasto en Finlandia. Los libros de texto, el material, las excursiones, el servicio de comedor y matinal, transporte...todo lo pagan las familias, y en el caso de tener un bajo nivel socio-económico no se prestan ni ayudas ni facilidades para los más necesitados.

3. El reparto del dinero público se hace de forma equitativa. Los fondos estatales se reparten de forma justa entre los centros. Hay una base de subvención común para todos pero la cifra final varía atendiendo a las necesidades de cada uno, de manera que se compense a aquellos con más carencias para equipararlos al resto. La igualdad de oportunidades es un valor esencial.

Ni que decir tiene la baja inversión que España hace en educación, los fondos se reparten de forma desigual, se destina dinero a proyectos inacabados y poco seguros, que hace que lo poco que se invierte sirva para poco.

4. El currículo es común pero los centros se organizan. Cada escuela y sus profesores diseñan y organizan el currículo (aunque tiene unas líneas generales y un marco común para todos) y se planifican para conseguir los logros establecidos como mejor consideren.

Aquí no sólo tenemos un currículo por comunidad, sino que además no se organiza el contenido de estos. No se prepara un temario, ni se adapta a las necesidades educativas, sino que se recurre al libro de texto.

5. La educación se personaliza. Desde los primeros cursos se interviene para apoyar a los alumnos con necesidades especiales, con lo que se evita que sus dificultades aumenten con los años y se minimizan los porcentajes de fracaso escolar. Se respeta el ritmo de aprendizaje de cada niño y se huye de las pruebas y actividades estandarizadas. Además, los profesores suelen ocuparse del mismo grupo desde 1.º (7 años) hasta 6.º (12 años), lo que ayuda a que los conozcan mucho mejor. 

En España, es normal ver que cada año se cambie de profesores, lo que hace que no se llegue a conocer al niño y que pase de curso con problemas que tal vez han quedado sin resolver. Las pruebas aquí son estandarizadas y se tienen muy en cuenta, en una sociedad que critica el aprendizaje memorístico, todavía la práctica demuestra lo contrario.

6. Los alumnos tienen tiempo para todo. La educación se toma en serio pero también se da importancia al juego y al descanso. Los niños no comienzan el colegio hasta los 7 años, momento en el que se les considera maduros para aprender. Además, las jornadas lectivas son más cortas. Los estudiantes de Primaria tienen solo 3 o 4 clases al día, con descansos de 15 minutos entre cada una de ellas a los que se suma el descanso para comer. Apenas hay deberes, el trabajo se hace en clase, no en casa. 

Aquí la carga de trabajo va desde 6 horas por la mañana hasta las 2-5 horas por la tarde, entre deberes y actividades extraescolares. Los niños apenas tiene tiempo para jugar y descansar, y eso hace que además pierdan motivación e interés, pues acaban las jornadas demasiado cansados.

7. Preparar la clase es parte de la jornada laboral. Los profesores no imparten tantas horas de clase como en otros países, sino que el tiempo que pasan en el aula es más reducido y destinan las horas restantes a preparar sus lecciones, investigar, organizarse o trabajar de forma colaborativa con otros docentes. 

En nuestro sistema el trabajo conjunto es muy limitado, las jornadas de clase son más largas y apenas se dedica tiempo a la planificación de las clases o a la investigación educativa.

8. Se evita la competencia y las cifras. Los estudiantes no hacen exámenes ni reciben calificaciones hasta 5.º curso (11 años) y los informes que el profesor elabora para los padres son descriptivos, no numéricos.

Aquí una nota no es un número es una valoración de la inteligencia relativa. Los niños reciben calificaciones desde bien pequeños, y en ocasiones se compara con el resto. Esto provoca baja autoestima en muchos niños o pigmaliones negativos que hacen que alrededor de su aprendizaje se cree una barrera.

9. Se premia la curiosidad y la participación. La imaginación y la capacidad de emprendimiento son muy apreciadas en la sociedad finlandesa, abundan los profesionales de campos artísticos y creativos y también los de tecnología e ingeniería. Esto también se fomenta en la educación, donde se valora la creatividad, la experimentación y la colaboración por encima de la memorización y las lecciones magistrales. 

En general el docente valora poco la curiosidad y la iniciativa del niño, lo importante es dar la lección de ese día y asegurar que los contenidos perduran en la memoria del niño. 

10. Los padres se implican. La sociedad y las familias consideran que la educación es fundamental y la complementan con actividades culturales. A esto contribuyen las ayudas que reciben los padres para la conciliación de la vida laboral y familiar, para que dispongan de más tiempo con sus hijos.

Una de las principales causas de la poca implicación de las familias en la escuela es la falta de tiempo. Esto se debe a que cada vez son más los padres y madres que tienen jornadas de trabajo difíciles de compatibilizar con las reuniones y los temas concernientes a la escuela de sus hijos. Además no se dan facilidades para poder pasar tiempo con ellos y preocuparse por su desarrollo intelectual. Los padres tienen muchas veces un desconocimiento parcial del bagaje escolar de sus niños.


martes, 7 de abril de 2015

SOBRE EL BULLYNG. EDUCACIÓN PRIMARIA

El concepto de Bullyng puede estar presente en muchos contextos, desde la etapa preescolar hasta la edad adulta en el ámbito laboral. Por esto es importante que entendamos su gravedad y que sepamos actuar a tiempo ante estos casos.

¿Qué tener en cuenta en un caso de Bullying?
Cualquier caso que nos encontremos debe ser tratado con seriedad, hay que tomarse en serio el acoso escolar, aunque se traten de niños de primaria, ya que si dejamos pasar el tiempo o le quitamos peso agravamos la situación.
Los contextos familiares merecen ser investigados, ya que tienen mucho que ver y repercuten en la mejor o peor solución del problema.
Podemos encontrarnos niños que sufren de acoso, en cuya familia sus padres se preocupan e implican en el centro escolar y en sus problemas. Este niño querrá quedarse en su casa, con su madre y su padre, sentirá miedo a ir al colegio y esto influirá en su rendimiento escolar.El tutor o tutora deberán reunirse con los padres e informar sobre el problema, así como coordinarse con la orientadora del centro para conseguir mediar con el resto de implicados.
Otra cosa es cuando el niño está completamente solo, sufre de acoso, pero además su familia no se implica y tienen un desconocimiento completo de sus problemas, aquí el bulllyng puede llegar a extremos y si los tutores no llevan a cabo acciones mediáticas, el problema puede llegar a no tener solución.

Es bien sabido además de la depresión en edades tempranas, los niños son niños pero eso no significa que tengan menos problemas que nosotros, o que los suyos sean de menos importancia. Cada persona tiene los problemas acorde a su situación, su edad y las circunstancias.

Como maestros tenemos que estar atentos y mantener una comunicación y una confianza con los niños. Siempre tendrán a sus padres para apoyarse y contarles sus cosas, pero es bueno que en el caso de que no sea así, el niño pueda confiar en nosotros y saber que haremos lo posible por dar solución al problema.

Muchas veces lo adultos pecamos, pensando que lo que le pasa a un niño son tonterías, lo vemos normal y dejamos pasar muchas cosas.



Se debe concienciar a familias y docentes de que esto es una realidad, que aunque las depresiones y suicidios infantiles sean tema tabú EXISTEN y se deben tratar con delicadeza y empatía.