La relación tutor-familia es primordial y fundamental para la educación de los niños, por lo que la labor de las tutorías es muy importante.
En cuanto a las tutorías, pienso que algunos de los objetivos principales que deben tratar son:
· Intercambiar información sobre el alumno.
· Aclarar dudas.
· Resolver conflictos.
· Analizar el comportamiento de los chicos.
· Conocer las opiniones, tanto del tutor, como de la familia.
Como he dicho anteriormente, la tutoría es una herramienta esencial, tanto para las familias como para los docentes, ya que ayuda a integrar de forma coherente los ámbitos educativos, escolar y familiar, y favorece la educación de los chicos y chicas.
Generalmente las familias cuando reciben la llamada de la escuela para realizar una visita con el tutor, asocian este hecho a que el niño o la niña, presenta algún problema o dificultad en el aula. Esto lamentablemente se produce en algunos centros, pero no debería de ser así, ya que al igual que se castigan los hechos incorrectos, deben premiarse los positivos, de esta forma mejorará y aumentará la motivación del niño, aspecto muy importante para la educación.
En cuanto a la preparación de la entrevista, es importante que los profesores debieran preparar las tutorías con los padres.
Antes de la entrevista, siempre es necesario que el tutor prepare la entrevista:
· Informándose sobre la trayectoria del alumno en todas las asignaturas.
· Conociendo la opinión de los demás profesores acerca del chico, para comunicárselo a las familias.
· Preparando lo que va a decir y el material de apoyo que va a utilizar (notas, fichas…etc.)
· Lugar de la entrevista, preferiblemente un lugar tranquilo, cómodo, sin interrupciones y confidencial.
Algunas de las pautas, que debemos seguir, para llevar a cabo una buena entrevista con los padres, son:
1. Crear un buen clima con los entrevistados y comunicar el tiempo disponible.
2. Valorar la posibilidad de incluir al alumno en la entrevista.
3. Extraer características y acciones positivas del alumno y manifestarlas en primer lugar, antes que lo negativo.
4. Seguir un orden prefijado en la entrevista: escolar, personal, social…etc.
5. Objetividad sobre el alumno, debemos usar más, los verbos, estar y hacer, antes que usar el verbo ser.
6. Transmitir confianza y seguridad en lo que se dice y hace.
7. Tener mentalidad positiva, dar expectativas positivas y promover el cambio.
8. Transmitir que son colaboradores en la educación delo hijo, no meros transmisores de información, que lo personal y social preocupa tanto como lo meramente académico.
9. Transmitir empatía: cuando haya malestar y preocupación, ponerse en el lugar de la familia, tenemos que pensar que es normal que los padres estén preocupados por sus hijos.
10. No hacer alardes de autoridad, cuestionar, evaluar, juzgar o discutir y del mismo modo, no aceptar faltas de respeto o de mala educación, amenazas o críticas injustificadas.
11. Transmitir sensaciones de confianza en las capacidades de los padres.
12. Derivar al Orientador cuando el problema sea necesario.
13. Recoger toda la información posible. Los padres conocen al alumno mejor que nosotros, y pueden darnos información importante, para la mejora del niño.
14. Ser coherentes: no pedir a los padres que hagan algo para solucionar un problema del alumno si nosotros estamos dispuestos a hacer algo, aunque esto nos suponga más trabajo.
Por último, entre la familia y el centro escolar debe existir una estrecha comunicación, ya que ambos conjuntamente con el grupo de iguales inciden en el proceso educativo del alumno, y únicamente la confluencia de información y orientación sobre la situación familiar y escolar permitirá tener una visión completa de los alumnos.
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