jueves, 26 de marzo de 2015

ESTRUCTURAS SOCIALES. LA EDUCACIÓN DE LOS DOCENTES

Con esta crítica (como alumna de este Grado) pretendo reflexionar sobre las diferentes perspectivas de la educación y los educadores; por un lado las expectativas que se dan en el aula del Grado de Magisterio; y por otro la visión generalizada que la sociedad tiene de los maestros y la docencia.

En nuestras aulas se tiende, en mi opinión, a idealizar la profesión del maestro. Es cierto que la educación en edades tempranas juega un papel imprescindible en el futuro de los alumnos y la influencia que los docentes ejercen sobre sus alumnos es mayor de la que nos imaginamos.

Por ello se nos insiste en la necesidad de ser COMPLETOS, de tener ciertas aptitudes necesarias para cumplir con nuestro cometido de la mejor forma posible. La docencia, además, es un trabajo duro, ya que no son los alumnos los que tienen que adaptarse al profesor, sino que debe ser el maestro el que se adapte a las características individuales de cada uno de sus chicos, y a partir de ahí planificar y organizar un programa de enseñanza acorde con esas particularidades. Esto se traduce en atender a las necesidades de cada niño y ser capaces de cumplir los objetivos en la mayoría de los casos; dejar de lado los métodos tradicionales y alejarse de los errores del pasado.

LA REALIDAD: Todo lo anterior se cumple en un porcentaje mínimo. Las causas en mi opinión, o al menos algunas de ellas, son estas:

1. La desestimación desde hace años, y en concreto en nuestro país, de la profesión de maestro. Esto se debe a la baja nota de corte, que provoca el ingreso de un gran número de estudiantes en este grado (algo que debería ser maravilloso y esperanzador), y sin embargo una mínima o nula vocación por esta profesión.

2. Por otro lado la falta de respeto o bien de entendimiento entre las relaciones alumno-profesor, profesor-familia, familia-alumno. Los niños siempre serán niños, pero el contexto en el que se les eduque influirá en su educación. Las relaciones que se crean dentro de la escuela (con sus profesores) y fuera de ella (con su familia), son de vital importancia para los chicos. Por esto nuestra relación con la familia debe ser lo más sana posible, debemos crear una buena comunicación y llegar a un entendimiento y acuerdo con sus diferentes partes. Sin embargo cada vez se hace más difícil esta labor, ya que como cada hay menos profesionales de la docencia, o menos maestros amantes de su trabajo, las familias y los alumnos pierden el interés y el respeto a sus profesores (que en muchos casos son incompetentes).

3. Para no extenderme más, otra idea muy importante en esta crítica, y que se desprende de la anterior, es la utilización de un guión predeterminado para la docencia. Como ya he dicho la visión que la sociedad tiene de la docencia no es sólo por la escasa vocación en el Grado, sino por la falta de profesionalidad en las aulas de los niños y la mala comunicación o malinterpretadas ideas hacia las familias. A todo esto se suma el hecho de que esa falta de vocación y de motivación por parte de los docentes y la infravaloración general de su profesión, haga que en este ámbito reine la ley del mínimo esfuerzo. Con esto quiero decir que el docente poco profesional se límite al currículum, a los libros de texto y a las odiosas editoriales que hacen que el cómodo docente repita como disco rayado todo lo que está escrito en el papel, sin pensar en las necesidades de sus alumnos, en sus peculiaridades o ya ni siquiera en su realización laboral.

Así es lógico y normal entender esta visión sociológica, ya que somos NOSOTROS, profesores, profesionales, maestros los que debemos empezar a cambiarlo. 

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